La sostenibilidad en la impresión digital se ha convertido en un motor decisivo de innovación para fabricantes, impresores y marcas. A medida que crece la demanda de soluciones más responsables con el medio ambiente, la industria rediseña procesos, tintas y materiales para reducir emisiones, consumo energético y residuos sin sacrificar calidad ni velocidad.

Los cambios no son solo de imagen: tienen impacto económico y técnico. Smithers estima que el mercado de la impresión digital valdrá US$167.5 mil millones en 2025 y podría alcanzar US$251.1 mil millones en 2035 (un crecimiento del 54.3% en volumen), impulsado por mayor automatización, nuevas prensas inkjet de alta velocidad y adopción en packaging , tendencias que van de la mano con objetivos de sostenibilidad.

Mercado y proyección: crecimiento con enfoque ambiental

Las previsiones del sector muestran que la digitalización no es una moda pasajera sino una transformación estructural. El aumento proyectado del mercado responde a factores técnicos (single‑pass inkjet, integración de IA, automatización) y a la adopción en packaging, donde la sostenibilidad y la trazabilidad pesan cada vez más en decisiones de compra.

Smithers identifica el impacto ambiental y la sostenibilidad como una de las tendencias estratégicas que impulsan la innovación en impresión digital, junto con e‑commerce y automatización. Esto orienta la I+D hacia tecnologías que combinan productividad con menor huella.

Además, eventos sectoriales como FESPA, PRINTING United y SuperCorrExpo han priorizado sesiones sobre «Sustainability in Print», evidenciando que la agenda ambiental ya es central en la hoja de ruta comercial y tecnológica del sector.

Tecnologías clave para reducir el impacto: LED‑UV y tintas water‑based

El curado LED‑UV es una de las palancas tecnológicas más claras para ahorro energético. Revisiones técnicas y estudios (incluyendo literatura recopilada por MDPI y análisis sectoriales) muestran que las lámparas LED‑UV pueden consumir alrededor de un 50% menos energía que lámparas de arco UV equivalentes, y en ciertas aplicaciones ser entre un 60% y 80% más eficientes.

Además del ahorro energético, el LED‑UV reduce la necesidad de refrigeración, elimina emisiones de ozono asociadas a lámparas de arco y evita el uso de mercurio , beneficios que repercuten tanto en costes operativos como en cumplimiento normativo y salud laboral.

Por su parte, la conversión a tintas water‑based ha mostrado reducciones de VOC en el taller del orden del ~80, 90% en mediciones de campo. Esta caída en compuestos orgánicos volátiles mejora la calidad del aire, la salud ocupacional y facilita el cumplimiento de normativas ambientales más estrictas.

Innovación en formulaciones: tintas eco‑friendly y nuevas familias funcionales

Los fabricantes y formuladores están impulsando una expansión rápida de tintas “eco‑friendly”: pigmentadas, UV curables sin solventes y soluciones water‑based ganan cuota de mercado. Se desarrollan además familias nuevas , blancos opacos, tintas metálicas y tintas funcionales, que amplían aplicaciones sin aumentar impactos ambientales.

La innovación incluye tintas funcionales (conductoras, sensores) para electrónica e industrial inkjet, abriendo posibilidades de imprimir componentes y circuitos que favorecen la desmaterialización de procesos industriales y la integración en productos circulares.

Estos avances en formulación también responden a demandas de trazabilidad y certificaciones verdes: marcas y convertidores buscan consumibles con menor toxicidad y mayor reciclabilidad, lo que a su vez modula la inversión en I+D de proveedores.

Presión regulatoria y reformulación: REACH y sustitución de sustancias

La ampliación de listas de sustancias altamente preocupantes bajo REACH (ECHA) y consultas sobre la inclusión de estabilizadores UV y otros aditivos están forzando a la industria a replantear formulaciones tradicionales. Esta presión regulatoria acelera la sustitución por alternativas menos tóxicas y la validación de nuevas materias primas.

Los fabricantes de tintas invierten más en pruebas, ensayos y documentación para demostrar cumplimiento y reducir riesgos regulatorios. La necesidad de alternativas obliga a una mayor colaboración entre formuladores, impresores y proveedores de materiales.

El resultado es un ciclo de innovación donde la normativa no solo impone límites, sino que incentiva soluciones tecnológicas y químicas que pueden ampliarse a mercados más estrictos y sensibilizados con la salud y el ambiente.

Economía circular y sustratos reciclados

La disponibilidad de soportes con alto contenido reciclado impulsa la circularidad en impresión digital. Fabricantes de papel como Felix Schoeller han lanzado gamas (p. ej. S‑RACE® TERRA y SCM pro terra) con hasta 65% de fibras recicladas y reducciones de CO2 de alrededor de 33% frente a papeles convencionales.

Imprimir sobre sustratos reciclados o compostables plantea retos técnicos (adhesión, colorimetría) pero también abre mercados para soluciones con menor huella de carbono. La combinación de tintas compatibles y papeles reciclados facilita propuestas de valor alineadas con objetivos de circularidad.

La trazabilidad y el diseño para reciclabilidad (evitar multicapas no reciclables, elegir adhesivos y recubrimientos compatibles) son claves para no trasladar impactos y para que el beneficio ambiental sea real en todo el ciclo de vida.

Modelos on‑demand, descentralización y reducción de desperdicio

La impresión digital permite modelos on‑demand y hubs regionales que disminuyen sobreproducción, inventarios y transporte. Casos industriales (Nozomi, Packsize) muestran cajas y embalajes impresos y adaptados en tiempo real, reduciendo logística y residuos asociados al stock tradicional.

Smithers y fabricantes señalan la descentralización como una ventaja sostenible de la digitalización: producir más cerca del cliente acorta cadenas de suministro, baja emisiones por transporte y reduce desperdicio por exceso de stock o cambios en demanda.

Estos modelos además permiten personalización masiva sin costes prohibitivos, lo que ayuda a evitar tiradas largas que muchas veces acaban en desecho y a mejorar la eficiencia por unidad producida.

Aplicaciones emergentes y beneficios operativos

En textil y moda, la impresión digital ha mostrado reducciones significativas de consumo de agua (reportes hablan de hasta ~60, 90% en algunos procesos digitales frente a tintura o serigrafía tradicionales), menor uso de químicos de enjuague y menos desperdicio por sampling, lo que beneficia tanto a marcas como a productores.

Operativamente, la impresión digital elimina procesos de preparación (planos/placas), reduce residuos de montaje y materiales de limpieza, y permite un mayor aprovechamiento del sustrato en tiradas cortas. Estas eficiencias se traducen en menor huella ambiental por unidad producida.

Como resume Frank Pennisi, CEO de EFI, la innovación digital “permite a los convertidores y marcas lograr mayor eficiencia, acelerar la personalización y ofrecer soluciones más sostenibles”. Empresas como EFI y HP promocionan tecnologías (Nozomi, soluciones water‑based y LED) y compromisos corporativos que vinculan sostenibilidad con innovación de producto y consumibles.

Riesgos, matices y la necesidad de LCA y trazabilidad

Aunque la impresión digital reduce impactos en muchos frentes, existen retos importantes. La gestión de residuos de tintas y consumibles, la reciclabilidad de sustratos multicapa y la huella energética de prensas high‑speed (single‑pass) requieren evaluación técnica para evitar trasladar impactos a otras fases del ciclo de vida.

Por ello, las evaluaciones de ciclo de vida (LCA) y la trazabilidad se vuelven prácticas estándar: permiten cuantificar beneficios reales, comparar alternativas (p. ej. LED‑UV vs arco UV en contexto productivo real) y tomar decisiones informadas que no dependan solo de promesas comerciales.

El equilibrio pasa por integrar métricas ambientales en la selección de equipos, tintas y soportes, y por colaborar en cadena (desde fabricantes de papel hasta recicladores) para cerrar bucles materiales y validar mejoras ambientales.

En síntesis, la sostenibilidad impulsa la innovación en la impresión digital en múltiples frentes: tecnologías de curado y formulación, modelos de negocio on‑demand, sustratos reciclados y aplicaciones industriales emergentes. Estas tendencias están respaldadas por datos de mercado, avances técnicos y compromisos corporativos que hacen de la sostenibilidad un eje competitivo.

El camino no está exento de desafíos: la regulación, la necesidad de LCA detalladas y la atención a la reciclabilidad reclaman inversión y cooperación sectorial. Sin embargo, la convergencia entre eficiencia operativa y menor impacto ambiental posiciona a la impresión digital como una herramienta clave para una industria gráfica más responsable y resiliente.