PPWR impulsa impresión y envases sin PFAS: el Reglamento de Envases y Residuos de Envases (Regl. (UE) 2025/40) marca un antes y un después en la cadena de suministro de envases, especialmente en lo que respecta a tintas, recubrimientos y barnices. Entrado en vigor el 11 de febrero de 2025 y con aplicación general a partir del 12 de agosto de 2026, el PPWR tiene como objetivo central que todos los envases sean reciclables en 2030 y limitar el uso de sustancias problemáticas como los PFAS.

La normativa no solo fija metas de circularidad y objetivos de contenido reciclado, sino que introduce límites explícitos para PFAS en envases en contacto con alimentos y obligaciones de documentación y trazabilidad. Estas medidas colocan a la industria de la impresión y el packaging frente a retos técnicos y comerciales, pero también abren oportunidades para soluciones libres de PFAS y para mejorar la calidad de los materiales reciclados.

Qué establece el PPWR y su calendario

El PPWR (Reglamento (UE) 2025/40) entró en vigor el 11 de febrero de 2025; su aplicación general comienza 18 meses después, el 12 de agosto de 2026. El Reglamento persigue objetivos ambiciosos de reciclabilidad y de contenido reciclado para distintos tipos de envases: por ejemplo, objetivos crecientes de contenido reciclado para botellas plásticas (hasta 65 % en 2040).

Además de las metas de diseño y reciclabilidad, el texto incorpora límites cuantitativos para PFAS y establece mecanismos de control y trazabilidad. La Comisión y la ECHA publicarán actos delegados, metodologías y guías durante 2025 y 2026, y la Comisión evaluará en 2030 la posible necesidad de modificar o derogar el apartado de PFAS para evitar solapes con REACH.

En paralelo, la vía REACH sigue activa: ECHA/SEAC planean evaluaciones y consultas públicas sobre restricciones generales a PFAS con borradores y periodos de consulta previstos en 2026, lo que genera una doble vía regulatoria (PPWR + REACH) que podrá ajustar plazos, excepciones o alcance técnico.

Restricciones específicas sobre PFAS en envases alimentarios

El PPWR prohíbe la comercialización en la UE, desde el 12 de agosto de 2026, de envases destinados a entrar en contacto con denradas alimentarias que superen los límites de PFAS establecidos. Estos límites están recogidos en el texto vinculante: 25 ppb para cualquier PFAS individual (análisis dirigido, excluye PFAS poliméricos); 250 ppb para la suma de PFAS (análisis dirigido, con degradación de precursores si procede); y 50 ppm para PFAS totales (incluye polímeros).

El Reglamento añade que si el flúor total supera 50 mg/kg, debe determinarse si ese flúor procede de PFAS o no, lo que implica análisis complementarios. El alcance cubre no solo materiales primarios, sino también recubrimientos, tintas y barnices que puedan aportar PFAS al contacto con alimentos.

Además, el texto exige documentación técnica justificativa (anexo VII) y la obligación de aportar, bajo petición de autoridades, pruebas y mediciones (métodos dirigidos y total de flúor) que demuestren el cumplimiento de los límites establecidos.

Implicaciones para impresión, tintas y recubrimientos

Para el sector de la impresión, el PPWR impulsa la sustitución de formulaciones con PFAS por alternativas seguras. Las opciones que ya están ganando terreno incluyen tintas acuosas, tintas UV-curables sin fluorados, recubrimientos barrera sin PFAS y soluciones de fibra moldeada que evitan recubrimientos fluorados en papel y cartón.

Los fabricantes de tintas y recubrimientos destinados al contacto alimentario deberán reformular productos, realizar ensayos de migración y de flúor total, y preparar archivos técnicos para clientes y autoridades. Esto supone inversiones en I+D, revalidación de procesos y adaptación de la cadena de suministro.

El efecto comercial esperado es un aumento de la demanda de tintas y recubrimientos libres de PFAS, costes iniciales por cumplimiento (ensayos analíticos y reformulación) y, potencialmente, una revalorización de los materiales reciclados que estén certificados como libres de PFAS, como ha señalado la industria del reciclaje.

Obligaciones de trazabilidad, documentación y control

El PPWR impone obligaciones explícitas a fabricantes, importadores y usuarios intermedios: deben poder aportar, bajo petición, pruebas y documentación técnica sobre mediciones de PFAS (análisis dirigidos y total de flúor) para demostrar cumplimiento. Esto está detallado en el anexo VII del Reglamento.

La documentación exige resultados analíticos, descripción de formulaciones, evaluaciones de riesgo y evidencia sobre la ausencia o presencia de PFAS en recubrimientos, tintas y barnices. Mantener archivos técnicos exhaustivos será clave para evitar sanciones y facilitar la comercialización.

Empresas y asociaciones piden claridad urgente sobre los métodos analíticos aceptados, plazos de aplicación diferenciados por materiales (papel vs plástico) y criterios para exenciones técnicas, por ejemplo para polímeros que puedan cumplir criterios de «polímero de bajo riesgo».

Retos analíticos y papel de la ECHA

Una de las incertidumbres prácticas más relevantes es la falta de métodos estandarizados y reconocidos para medir PFAS y flúor total en envases. Sectores y laboratorios advierten que la verificación analítica necesita guías técnicas sobre métodos dirigidos, análisis de precursores y determinación de flúor total antes de la entrada en vigor.

La Agencia Europea de Sustancias y Mezclas (ECHA) apoya la implementación del PPWR, lanza llamadas a evidencias sobre sustancias en envases y prepara evaluaciones técnicas y posibles propuestas de restricción complementarias. ECHA ha fijado plazos para ciertos informes nacionales y complementarios relacionados con actividades del PPWR, con fecha límite el 31 de diciembre de 2026.

Mientras tanto, la Comunidad técnica aguarda actos delegados y orientación sobre métodos analíticos (implementing/delegated acts y estándares armonizados) que la Comisión y ECHA irán publicando en 2025 y 2026. Esta orientación será clave para armonizar criterios de cumplimiento y evitar litigios o discrepancias entre Estados miembros.

Impacto comercial, reacciones y recomendaciones sectoriales

Las reacciones públicas reflejan distintas prioridades: EuRIC, la asociación europea de reciclaje, celebró la restricción afirmando que «welcome the approval … [it] would increase the value of recycled materials», destacando la oportunidad para mejorar la circularidad y la calidad de los reciclados. Por su parte, ONG como ChemSec y EEB recuerdan la urgencia sanitaria y ambiental con mensajes como «PFAS contamination does not discriminate».

A nivel nacional, algunos Estados miembros ya han avanzado: Francia publicó en diciembre de 2025 un decreto que incluye límites y prohibiciones amplias sobre PFAS en productos de consumo, mostrando un alineamiento regulatorio que puede acelerar la adopción de alternativas en el mercado.

En la práctica, muchas empresas aplican buenas prácticas: realizar análisis dirigidos y de flúor total en SKUs de envases, cualificar barreras «PFAS-free», priorizar diseños sin recubrimientos fluorados en papel/cartón y documentar evidencia técnica para trazabilidad. Estas medidas reducen riesgos comerciales y facilitan la transición tecnológica.

Comercialmente, se anticipa inversión en I+D para recubrimientos barrera alternativos, aumento de costes por ensayos y reformulación, y una posible valorización de reciclados libres de PFAS. Por tanto, la anticipación estratégica y la colaboración sectorial serán determinantes en los próximos meses.

Finalmente, las empresas y asociaciones piden a la Comisión y a ECHA claridad operativa: métodos analíticos aceptados, plazos diferenciados por material, y criterios transparentes para posibles exenciones técnicas. Sin estas aclaraciones, el cumplimiento será más costoso y complejo, especialmente para pymes y transformadores.

En conclusión, el PPWR impulsa impresión y envases sin PFAS de manera clara y vinculante, generando un marco que fomenta sustituciones tecnológicas y mejores prácticas de diseño y trazabilidad. La transición exige coordinación entre autoridades, laboratorios, proveedores de tintas y recicladores para que la ambición regulatoria se traduzca en resultados prácticos y medibles.

Las empresas del sector deberían empezar ya a auditar formulaciones, realizar ensayos dirigidos y de flúor total, documentar archivos técnicos conforme al anexo VII y explorar alternativas libres de PFAS. Anticiparse reducirá riesgos, optimizará costes a medio plazo y contribuirá a una cadena de envases más segura y circular.